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Bevacizumab en Degeración masular asociada a la edad
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Título
Bevacizumab en Degeración masular asociada a la edad
Tipo de documento
Informe
Descripción
Informe de Conetec
Fuente
Ministerio de Salud (AR)
Autoría
Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Excelencia Clínica (CONETEC)
Año de publicación
2019
Referencia (Vancouver)
Ministerio de Salud (AR). Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Excelencia Clínica (CONETEC). Bevacizumab en Degeración masular asociada a la edad [Internet]. Buenos Aires: CONETEC; 2019. Informe completo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias Nº 02. Disponível em: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/02-informe-bevacizumab_0.pdf
Identificador
2019CONE002
Título
Bevacizumabe na Degeneração Macular Relacionada à Idade
Tipo de documento
Relatório
Descrição
Relatório da Conetec
Fonte
Ministério da Saúde (AR)
Autoria
Comissão Nacional de Avaliação de Tecnologias Sanitárias e Excelência Clínica (CONETEC)
Ano de publicação
2019
Referência (Vancouver)
Ministério da Saúde (AR). Comissão Nacional de Avaliação de Tecnologias em Saúde e Excelência Clínica (CONETEC). Bevacizumabe na Degeneração Macular Relacionada à Idade [Internet]. Buenos Aires: CONETEC; 2019. Relatório Completo de Avaliação de Tecnologias em Saúde nº 02. Disponível em: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/02-informe-bevacizumab_0.pdf
Identificador
2019CONE002
Title
Bevacizumab in age-related masular degeneration
Document type
Report
Description
Conetec Report
Source
Ministry of Health (AR)
Authorship
National Commission for the Evaluation of Sanitary Technologies and Clinical Excellence (CONETEC)
Year of publication
2019
Reference (Vancouver)
Ministry of Health (AR). National Commission for Health Technology Assessment and Clinical Excellence (CONETEC). Bevacizumab in Age-Related Macular Degeneration [Internet]. Buenos Aires: CONETEC; 2019. Full Health Technology Assessment Report No. 02. Available from: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/02-informe-bevacizumab_0.pdf
Identifier
2019CONE002
Resumen
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una patología que afecta la mácula (zona central de la retina) y evoluciona frecuentemente a una disminución de la agudeza vi sual, constituyendo la principal causa de ceguera en mayores de 50 años en países desarrolla dos. Existen dos formas de presentación, la seca y la húmeda o exudativa, que representan el 90% y 10% de los casos respectivamente. La húmeda se caracteriza por la formación anormal de nuevos vasos coroideos (neovascularización), exudación y edema de la retina. Esta forma es la responsable del 90% de los casos de pérdida grave de la visión y se estima que el 70% de los ojos con signos de neovascularización evolucionarán a pérdida severa de la visión a los dos años del diagnóstico. Por lo cual es fundamental el inicio temprano del tratamiento y su mantenimiento adecuado para limitar la progresión de la pérdida de la agudeza visual. En la actualidad, el tratamiento de primera línea de la DMAE húmeda lo constituyen tres anti cuerpos monoclonales: ranibizumab, aflibercept y bevacizumab. El bevacizumab fue aproba do originalmente para el tratamiento de distintos cánceres. El bevacizumab endovenoso no cuenta con aprobación por la Administración de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, su sigla del inglés Food and Drug Administration), la Agencia Europea de Medicamen tos (EMA, su sigla del inglés European Medicines Agency) ni por Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para uso intravítreo en DMAE. Hasta el momento sólo se encuentra aprobado para su uso intravítreo por las agencias regulatorias de Brasil y Canadá, países que regulan y financian su uso para esta indicación. En Argentina, la ANMAT autorizó el uso de Lumiere®, una fracción de Bevax® que es un biosimilar de be vacizumab, para uso oftalmológico. A pesar de la limitada aprobación para esta indicación, su uso off label se encuentra mundial mente extendido para DMAE debido a que ha demostrado beneficios similares a los otros an tiangiogénicos a un costo mucho menor. Estas circunstancias motivaron que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incluyera en el listado de medicamentos esenciales luego de conocerse los resultados de los estudios independientes CATT e IVAN realizados en Estados Unidos y Reino Unido, comparando bevacizumab versus ranibizumab. Al no ser elaborado y acondicionado para esta indicación, bevacizumab habitualmente es fraccionado para obtener dosis menores en farmacias o laboratorios, o bien se utiliza un vial para varias aplicaciones en el consultorio. El fraccionamiento para uso ocular ha generado controversias con respecto a la estabilidad de la solución resultante, y al riesgo de contami nación y consecuentemente endoftalmitis. Sin embargo, el riesgo de endoftalmitis reportado en países donde el fraccionamiento se realiza en condiciones adecuadas es una complicación infrecuente, con una incidencia aproximada de un evento cada 1.700 aplicaciones (0,06%), tasa similar a la de otros antiangiogénicos. La evidencia hallada no mostró diferencias entre bevacizumab y ranibizumab en lo que res pecta a la agudeza visual a uno y dos años de seguimiento. Asimismo, mostró que la mejoría en la calidad de vida y los eventos adversos serían similares entre estos tratamientos. En lo que se refiere específicamente a la endoftalmitis, la incidencia también resultó similar en am bos grupos. El costo de bevacizumab para el tratamiento de la DMAE es notablemente inferior al de los otros angiogénicos disponibles (ranibizumab y aflibercept) y su uso representa un ahorro de hasta $AR 40.000 por dosis. Teniendo en cuenta que se recomiendan al menos 16 dosis durante los dos primeros años, el uso de bevacizumab implicaría, en Argentina, un ahorro de $AR 640.000 por ojo tratado. Se concluye que: La evidencia disponible no mostró diferencias entre el bevacizumab y el ranibizumab en lo que se refiere a la eficacia y seguridad. No está demostrado que exista mayor riesgo de endoftalmitis asociado al uso de bevacizu mab fraccionado. Este riesgo potencial de endoftalmitis puede ser mitigado con métodos de fraccionamiento adecuado. El tratamiento con bevacizumab es notablemente menos costoso que ranibizumab o afliber cept y recomendar su utilización redundará en un mayor acceso. En caso de optar por el uso de bevacizumab fraccionado como uso off label deberá obser varse que: La aplicación sea realizada por médicos especialistas en oftalmología entrenados. En caso de utilizarse las formas comerciales para aplicación endovenosa, su fraccionamiento sea realizado respetando las buenas prácticas de fraccionamiento de medicamentos reco mendada por la ANMAT. El fraccionamiento sea realizado en centros de mezclas certificados o farmacias hospitalarias con cabinas de flujo laminar. Consultar la guía de fraccionamiento de bevacizumab para inyección intravítrea de la Socie dad Española de Farmacia Hospitalaria. Se recomienda brindar cobertura para el tratamiento con bevacizumab en inyección intraví trea para: Pacientes mayores de 18 años con DMAE forma húmeda o neovascular con las siguientes características: Evidencia de progresión reciente de la enfermedad (crecimiento de vasos sanguíneos evi denciados mediante angiografía con fluoresceína o cambios recientes en la agudeza visual); Sin daño estructural permanente en la fóvea central; y Agudeza visual corregida entre 6/12 y 6/96. Se recomienda NO dar cobertura a otras opciones terapéuticas con eficacia y seguridad similar excepto que se logren precios equivalentes o menores a la opción terapéutica de menor precio. Se recomienda propiciar su incorporación con cobertura al 100% a todos los financiadores de salud de la opción de provisión más económica. La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) es una enfermedad multifactorial degenerativa de la porción central de la retina (la mácula) que resulta principalmente en la pérdida de la visión central.1 Existen dos formas de presentación, la seca que representa el 90% de los casos y la húmeda o exudativa que representa el 10% restante. La forma húmeda se caracteriza por la formación anormal de nuevos vasos coroideos (neovascularización), exudación y edema de la retina. Se estima que el 90% de los casos de pérdida grave de la visión corresponden a la forma húmeda, y que el 70% de los ojos con signos de neovascu larización evolucionarán a una pérdida severa de la visión a los dos años del diagnóstico.2–4 En base a una revisión sistemática del 2014 se estimó que la DMAE afecta al 8,69% de la pobla ción mundial de entre 45 y 84 años (IC 95%: 4,26 a 17,4). Donde también se calculó que en Ar gentina habría 1.133.813 casos de DMAE, de los cuales 113.381 corresponderían a DMAE húmeda.3 La DMAE es un serio problema de salud pública en adultos que evoluciona frecuentemente a una pérdida de la agudeza visual, pudiendo ser causa de ceguera y disminución significativa de la calidad de vida.1 Esta pérdida de la agudeza visual es irreversible dado que existe fibrosis asociada a la inflamación macular por lo que es esencial iniciar el tratamiento precozmente para detener la progresión en fases tempranas. La pérdida de calidad de vida, medida en años de vida ajustados a calidad (AVAC), debido a la afectación por DMAE es comparable a la in suficiencia renal con dependencia de diálisis en los casos de pérdida visual moderada y com parable a las secuelas de un accidente cerebro vascular (ACV) en la pérdida visual severa.5 En la actualidad, el tratamiento de primera línea de la DMAE húmeda lo constituyen tres anticuerpos monoclonales: ranibizumab, aflibercept y bevacizumab.4 Originalmente el be vacizumab fue aprobado para el tratamiento de tumores de pulmón, colon y riñón, para uso oftalmológico se realiza un fraccionamiento del mismo. El fraccionamiento para este uso ha generado controversias con respecto a la estabilidad de la solución resultante, y al riesgo de contaminación y consecuentemente endoftalmitis. Los primeros reportes ocurrieron en Es tados Unidos en donde se identificaron cuatro brotes separados de endoftalmitis infecciosa a streptococcus asociados con la inyección de bevacizumab. En respuesta a estas series de casos, la Administración de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, su sigla del inglés Food and Drug Administration) emitió una advertencia a los profesionales de la salud acerca del reenvasado de medicamentos estériles, uno de esos reportes incluyó 12 pacientes tratados con bevacizumab fraccionado en Estados Unidos y otro, más reciente, incluyó 21 casos en Irán.6 El presente informe se propone evaluar la seguridad, eficacia y costos del bevacizumab para DMAE en relación con los comparadores disponibles, a fin de determinar su eventual incorpo ración al conjunto de prestaciones en salud con la intención de ampliar el acceso a la medica ción y reducir los costos en el manejo de esta enfermedad sin afectar la eficacia y seguridad. La DMAE es producida por una serie de alteraciones a nivel de la mácula que pueden causar una disminución de la agudeza visual y progresar finalmente a ceguera. Las formas precoces se caracterizan por la presencia de geodas y áreas de hiper y/o hipopigmentación del epitelio pigmentario, siendo estos cambios benignos y su presencia no implicar la evolución a esta dios más avanzados.1 Entre las formas más avanzadas de la DMAE se describen una forma seca o atrófica y otra húmeda o exudativa, que representan aproximadamente el 90 y el 10% de los casos totales respectivamente. Pese a esta prevalencia, el 90% de los casos de pérdida grave de la visión corresponden a la forma húmeda. La forma seca es de evolución muy lenta y se caracteriza por la presencia de áreas atróficas sobre la retina, mientras que en la forma húmeda se observa una neovascularización a nivel de las coroides que producen exudados, que conllevan un aumento del riesgo de sangrado subretinal y posterior respuesta cicatri zal.1,4,7 La pérdida de la agudeza visual debido a la DMAE es irreversible dado que existe fibro sis asociada a la inflamación macular. Se estima que el 70% de los ojos con signos de neovas cularización evolucionarán a una pérdida severa de la visión a los dos años del diagnóstico. Es de tener en cuenta que ambas formas pueden coexistir o evolucionar de una forma a la otra en un mismo paciente, siendo su pronóstico muy diferente dependiendo la presentación.1 La pérdida de calidad de vida, medida en años de vida ajustados por calidad (AVAC), debido a la afectación por DMAE es comparable a la insuficiencia renal con dependencia de diálisis en los casos de pérdida visual moderada y comparable a las secuelas de un accidente cere bro vascular (ACV) en la pérdida visual severa. Por lo tanto, es esencial iniciar el tratamiento precozmente para detener la progresión en fases tempranas.5 Para la mayoría de los pacientes con forma seca no existe tratamiento efectivo y su manejo suele enfocarse en retrasar la progresión de la enfermedad. En las formas húmedas, los tra tamientos tienen como objetivo la destrucción de los vasos sanguíneos neoformados.4,8–10 El tratamiento de primera línea para la forma húmeda son los fármacos inhibidores de la angio génesis: ranibizumab, aflibercept, bevacizumab y pegaptanib; este último no se encuentra disponible en Argentina. Estos compuestos están dirigidos a inhibir la acción del Factor de Crecimiento del Endotelio Vascular humano (FCEV), el cual se encuentra aumentado a nivel de estas lesiones y se cree que es responsable de estimular el crecimiento de los nuevos vasos sanguíneos. Estos tratamientos son de inyección intravítrea y tienen la capacidad de unirse al FCEV inhibiendo su acción estimulante sobre la neovascularización.4,8,9,11,12 Otros tra tamientos que se describen para esta forma son la fotocoagulación láser, la terapia fotodiná mica y la inyección intravítrea de triamcinolona, pero no se los consideran como tratamiento de primera elección y sólo se indican ante la imposibilidad de utilizar medicamentos antian giogénicos.4,8–11 Se postula el uso de bevacizumab para DMAE húmeda debido a que podría tener beneficios similares a los demás fármacos inhibidores de la angiogénesis con un menor costo. INFORMACIÓN EPIDEMIOLÓGICA En una revisión sistemática del 2014 realizada sobre 39 estudios que incluyeron 129.664 in dividuos de 30 a 97 años, se estimó que la prevalencia global en personas de 45 a 85 años de DMAE es de 8,69% (IC 95%: 4,26 a 17,40) sin diferencias significativas entre géneros. La misma revisión proyectó que el número de personas con DMAE para 2020 a nivel mundial sería de 196 millones (IC 95%: 140 a 261), aumentando a 288 millones para 2040 (IC 95%: 205 a 399). Entre las distintas áreas geográficas los casos de degeneración macular temprana y a cualquier edad fueron más prevalentes en Europa y América del Norte.3 Según las estimaciones del año 2018 realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), en nuestro país hay 44.494.502 habitantes, de los cuales 13.047.336 corresponden a personas entre 45 y 84 años. A continuación, se presenta la distribución de dicha población por rango etario (tabla 1).13
Observaciones
Título y resumen en portugués e inglés generados por inteligencia artificial.
Resumo
A degeneração macular relacionada à idade (DMRI) é uma doença que afeta a mácula (a área central da retina) e frequentemente progride para diminuição da acuidade visual, sendo a principal causa de cegueira em pessoas com mais de 50 anos em países desenvolvidos. Existem duas formas: seca e úmida (ou exsudativa), que representam 90% e 10% dos casos, respectivamente. A DMRI úmida é caracterizada pela formação anormal de novos vasos sanguíneos na coroide (neovascularização), exsudação e edema retiniano. Essa forma é responsável por 90% dos casos de perda visual grave, e estima-se que 70% dos olhos com sinais de neovascularização evoluirão para perda visual grave em até dois anos após o diagnóstico. Portanto, o início precoce do tratamento e sua manutenção adequada são essenciais para limitar a progressão da perda da acuidade visual. Atualmente, o tratamento de primeira linha para DMRI úmida consiste em três anticorpos monoclonais: ranibizumabe, aflibercepte e bevacizumabe. O bevacizumabe foi originalmente aprovado para o tratamento de diversos tipos de câncer. O bevacizumabe intravenoso não é aprovado pela Food and Drug Administration (FDA) dos EUA, pela Agência Europeia de Medicamentos (EMA) ou pela Administração Nacional de Medicamentos, Alimentos e Tecnologia Médica da Argentina (ANMAT) para uso intravítreo na Degeneração Macular Relacionada à Idade (DMRI). Até o momento, sua aprovação para uso intravítreo se restringe às agências reguladoras do Brasil e do Canadá, países que regulamentam e financiam seu uso para essa indicação. Na Argentina, a ANMAT autorizou o uso do Lumiere®, uma fração do Bevax®, um biossimilar do bevacizumabe, para uso oftálmico. Apesar da aprovação limitada para essa indicação, seu uso off-label para DMRI é disseminado globalmente, pois demonstrou benefícios semelhantes aos de outros agentes antiangiogênicos a um custo muito menor. Essas circunstâncias levaram a Organização Mundial da Saúde (OMS) a incluí-lo na lista de medicamentos essenciais após a publicação dos resultados dos estudos independentes CATT e IVAN, conduzidos nos Estados Unidos e no Reino Unido, que compararam o bevacizumabe ao ranibizumabe. Como não é fabricado e embalado especificamente para essa indicação, o bevacizumabe geralmente é dividido em doses menores em farmácias ou laboratórios, ou um único frasco é utilizado para múltiplas aplicações no consultório médico. Essa divisão para uso ocular gerou controvérsia em relação à estabilidade da solução resultante e ao risco de contaminação e, consequentemente, endoftalmite. No entanto, o risco de endoftalmite relatado em países onde o fracionamento é realizado em condições adequadas é uma complicação infrequente, com uma incidência aproximada de um evento a cada 1.700 doses (0,06%), uma taxa semelhante à de outros agentes anti-VEGF. As evidências encontradas não mostraram diferença entre o bevacizumabe e o ranibizumabe em relação à acuidade visual após um e dois anos de acompanhamento. Da mesma forma, mostraram que a melhora na qualidade de vida e os eventos adversos foram semelhantes entre os dois tratamentos. Especificamente em relação à endoftalmite, a incidência também foi semelhante em ambos os grupos. O custo do bevacizumabe para o tratamento da DMRI é significativamente menor do que o de outros agentes anti-VEGF disponíveis (ranibizumabe e aflibercepte), e seu uso representa uma economia de até AR$ 40.000 por dose. Considerando que são recomendadas pelo menos 16 doses durante os dois primeiros anos, o uso de bevacizumabe implicaria uma economia de AR$ 640.000 por olho tratado na Argentina. Conclui-se que: As evidências disponíveis não mostraram diferenças entre bevacizumabe e ranibizumabe em termos de eficácia e segurança. Não há evidências de maior risco de endoftalmite associado ao uso de bevacizumabe fracionado. Esse risco potencial de endoftalmite pode ser mitigado com métodos de fracionamento adequados. O tratamento com bevacizumabe é significativamente menos dispendioso do que o com ranibizumabe ou aflibercepte, e a recomendação de seu uso resultará em maior acesso ao tratamento. Caso o bevacizumabe fracionado seja utilizado fora das indicações aprovadas, deve-se garantir que: a administração seja realizada por oftalmologistas treinados. Se forem utilizadas formulações disponíveis comercialmente para administração intravenosa, o fracionamento deve ser realizado seguindo as boas práticas de fracionamento de medicamentos recomendadas pela ANMAT (Administração Nacional de Medicamentos, Alimentos e Tecnologia Médica). O fracionamento deve ser realizado em centros de manipulação certificados ou farmácias hospitalares com fluxo laminar. Consulte o guia de fracionamento de bevacizumabe para injeção intravítrea da Sociedade Espanhola de Farmácia Hospitalar. A cobertura para injeção intravítrea de bevacizumabe é recomendada para: pacientes com mais de 18 anos de idade com DMRI (degeneração macular relacionada à idade) úmida ou neovascular com as seguintes características: evidência de progressão recente da doença (crescimento de vasos sanguíneos evidenciado por angiografia fluoresceínica ou alterações recentes na acuidade visual); ausência de dano estrutural permanente à fóvea central; e acuidade visual corrigida entre 6/12 e 6/96. A cobertura para outras opções terapêuticas com eficácia e segurança semelhantes NÃO é recomendada, a menos que preços equivalentes ou inferiores sejam alcançados em comparação com a opção terapêutica de menor custo. Recomenda-se que sua inclusão com cobertura de 100% seja facilitada para todas as seguradoras de saúde que oferecem a opção de cobertura mais econômica. A degeneração macular relacionada à idade (DMRI) é uma doença degenerativa multifatorial da porção central da retina (a mácula) que resulta principalmente na perda da visão central.1 Existem duas formas de apresentação: seca, que representa 90% dos casos, e úmida ou exsudativa, que representa os 10% restantes. A forma úmida é caracterizada pela formação anormal de novos vasos coroidais (neovascularização), exsudação e edema retiniano. Estima-se que 90% dos casos de perda visual grave correspondam à forma úmida e que 70% dos olhos com sinais de neovascularização evoluirão para perda visual grave em até dois anos após o diagnóstico.2–4 Com base em uma revisão sistemática de 2014, estimou-se que a DMRI afeta 8,69% da população mundial entre 45 e 84 anos de idade (IC 95%: 4,26 a 17,4). Estimou-se também que haveria 1.133.813 casos de DMRI na Argentina, dos quais 113.381 corresponderiam à DMRI úmida.3 A DMRI é um grave problema de saúde pública em adultos que frequentemente progride para perda da acuidade visual, podendo causar cegueira e uma significativa redução na qualidade de vida.1 Essa perda de acuidade visual é irreversível, visto que há fibrose associada à inflamação macular, sendo essencial iniciar o tratamento precocemente para interromper a progressão nos estágios iniciais. A perda de qualidade de vida, medida em anos de vida ajustados pela qualidade (QALYs), devido à degeneração macular relacionada à idade (DMRI) é comparável à insuficiência renal que requer diálise em casos de perda visual moderada e comparável às sequelas de um acidente vascular cerebral (AVC) em casos de perda visual grave.5 Atualmente, o tratamento de primeira linha para DMRI úmida consiste em três anticorpos monoclonais: ranibizumabe, aflibercepte e bevacizumabe.4 Originalmente, o bevacizumabe foi aprovado para o tratamento de tumores de pulmão, cólon e rim; para uso oftálmico, ele é fracionado. O fracionamento para esse uso gerou controvérsia em relação à estabilidade da solução resultante e ao risco de contaminação e, consequentemente, endoftalmite. Os primeiros relatos ocorreram nos Estados Unidos, onde foram identificados quatro surtos separados de endoftalmite infecciosa estreptocócica associada à injeção de bevacizumabe. Em resposta a essas séries de casos, a Food and Drug Administration (FDA) dos EUA emitiu um alerta aos profissionais de saúde sobre o reembalamento de medicamentos estéreis. Um desses relatos incluiu 12 pacientes tratados com bevacizumabe fracionado nos Estados Unidos, e outro, mais recente, incluiu 21 casos no Irã.6 Este relatório tem como objetivo avaliar a segurança, a eficácia e o custo do bevacizumabe para a degeneração macular relacionada à idade (DMRI) em comparação com os medicamentos disponíveis, a fim de determinar sua potencial inclusão no sistema de saúde com a intenção de ampliar o acesso ao medicamento e reduzir os custos do tratamento dessa doença sem comprometer a eficácia e a segurança. A DMRI é causada por uma série de alterações na mácula que podem levar à diminuição da acuidade visual e, eventualmente, à cegueira. As formas iniciais são caracterizadas pela presença de geodos e áreas de hiper e/ou hipopigmentação do epitélio pigmentar da retina. Essas alterações são benignas e sua presença não implica progressão para estágios mais avançados.1 Entre as formas mais avançadas da DMRI, descrevem-se a forma seca ou atrófica e a forma úmida ou exsudativa, representando aproximadamente 90% e 10% do total de casos, respectivamente. Apesar dessa prevalência, 90% dos casos de perda visual grave correspondem à forma úmida. A forma seca progride muito lentamente e é caracterizada pela presença de áreas atróficas na retina, enquanto na forma úmida observa-se neovascularização ao nível da coroide, produzindo exsudatos que levam a um risco aumentado de hemorragia sub-retiniana e subsequente formação de cicatrizes.1,4,7 A perda de acuidade visual devido à DMRI é irreversível, pois há fibrose associada à inflamação macular. Estima-se que 70% dos olhos com sinais de neovascularização evoluirão para perda visual grave em até dois anos após o diagnóstico. É importante notar que ambas as formas podem coexistir ou progredir de uma para a outra no mesmo paciente, com prognósticos muito diferentes dependendo da apresentação clínica.1 A perda de qualidade de vida, medida em anos de vida ajustados pela qualidade (QALYs), devido à DMRI é comparável à insuficiência renal que requer diálise em casos de perda visual moderada e comparável às sequelas de um acidente vascular cerebral em casos de perda visual grave. Portanto, é essencial iniciar o tratamento precocemente para interromper a progressão em seus estágios iniciais.5 Para a maioria dos pacientes com a forma seca, não há tratamento eficaz, e o manejo geralmente se concentra em retardar a progressão da doença. Nas formas úmidas, os tratamentos visam destruir os vasos sanguíneos recém-formados.4,8–10 O tratamento de primeira linha para a forma úmida consiste em inibidores da angiogênese: ranibizumabe, aflibercepte, bevacizumabe e pegaptanibe; este último não está disponível na Argentina. Esses compostos têm como alvo a ação do fator de crescimento endotelial vascular humano (VEGF), que está elevado nessas lesões e acredita-se que estimule o crescimento de novos vasos sanguíneos. Esses tratamentos são administrados por injeção intravítrea e têm a capacidade de se ligar ao VEGF, inibindo sua ação estimuladora na neovascularização.4,8,9,11,12 Outros tratamentos descritos para essa forma incluem fotocoagulação a laser, terapia fotodinâmica e injeção intravítrea de triancinolona, mas não são considerados tratamentos de primeira linha e são indicados apenas quando medicamentos antiangiogênicos não podem ser usados.4,8–11 O uso de bevacizumabe para a DMRI úmida é cogitado porque poderia ter benefícios semelhantes aos de outros inibidores da angiogênese a um custo menor. INFORMAÇÕES EPIDEMIOLÓGICAS Uma revisão sistemática de 2014, que analisou 39 estudos envolvendo 129.664 indivíduos com idades entre 30 e 97 anos, estimou a prevalência global de DMRI em pessoas com idades entre 45 e 85 anos em 8,69% (IC 95%: 4,26 a 17,40), sem diferenças significativas entre os sexos. A mesma revisão projetou que o número de pessoas com DMRI em todo o mundo chegaria a 196 milhões (IC 95%: 140 a 261) em 2020, aumentando para 288 milhões em 2040 (IC 95%: 205 a 399). Entre as diferentes áreas geográficas, os casos de degeneração macular de início precoce em qualquer idade foram mais prevalentes na Europa e na América do Norte.3 De acordo com estimativas de 2018 do Instituto Nacional de Estatística e Censos da República Argentina (INDEC), o país possui 44.494.502 habitantes, dos quais 13.047.336 têm entre 45 e 84 anos. A distribuição dessa população por faixa etária é mostrada abaixo (Tabela 1).13
Observações
Título e resumo em português e inglês gerados por inteligência artificial.
Abstract
Age-related macular degeneration (AMD) is a disease that affects the macula (the central area of the retina) and frequently progresses to decreased visual acuity, making it the leading cause of blindness in people over 50 in developed countries. There are two forms: dry and wet (or exudative), which account for 90% and 10% of cases, respectively. Wet AMD is characterized by the abnormal formation of new choroidal blood vessels (neovascularization), exudation, and retinal edema. This form is responsible for 90% of cases of severe vision loss, and it is estimated that 70% of eyes with signs of neovascularization will progress to severe vision loss within two years of diagnosis. Therefore, early initiation of treatment and its proper maintenance are essential to limit the progression of visual acuity loss. Currently, the first-line treatment for wet AMD consists of three monoclonal antibodies: ranibizumab, aflibercept, and bevacizumab. Bevacizumab was originally approved for the treatment of various cancers. Intravenous bevacizumab is not approved by the U.S. Food and Drug Administration (FDA), the European Medicines Agency (EMA), or the Argentine National Administration of Drugs, Food and Medical Technology (ANMAT) for intravitreal use in AMD. To date, it is only approved for intravitreal use by the regulatory agencies of Brazil and Canada, countries that regulate and fund its use for this indication. In Argentina, ANMAT has authorized the use of Lumiere®, a fraction of Bevax®, which is a biosimilar of bevacizumab, for ophthalmic use. Despite limited approval for this indication, its off-label use for age-related macular degeneration (AMD) is widespread globally because it has demonstrated similar benefits to other anti-angiogenic agents at a much lower cost. These circumstances led the World Health Organization (WHO) to include it on the list of essential medicines after the results of the independent CATT and IVAN studies conducted in the United States and the United Kingdom, comparing bevacizumab versus ranibizumab, were published. Since it is not manufactured and packaged for this indication, bevacizumab is usually divided into smaller doses in pharmacies or laboratories, or a single vial is used for multiple applications in the doctor's office. This division for ocular use has generated controversy regarding the stability of the resulting solution and the risk of contamination and, consequently, endophthalmitis. However, the risk of endophthalmitis reported in countries where fractionation is performed under appropriate conditions is an infrequent complication, with an approximate incidence of one event per 1,700 doses (0.06%), a rate similar to that of other anti-VEGF agents. The evidence found showed no difference between bevacizumab and ranibizumab with respect to visual acuity at one and two years of follow-up. Likewise, it showed that the improvement in quality of life and adverse events were similar between these treatments. Specifically regarding endophthalmitis, the incidence was also similar in both groups. The cost of bevacizumab for the treatment of AMD is significantly lower than that of the other available VEGF agents (ranibizumab and aflibercept), and its use represents savings of up to AR$40,000 per dose. Given that at least 16 doses are recommended during the first two years, the use of bevacizumab would imply savings of AR$640,000 per treated eye in Argentina. It is concluded that: The available evidence showed no differences between bevacizumab and ranibizumab in terms of efficacy and safety. There is no evidence of a higher risk of endophthalmitis associated with the use of fractionated bevacizumab. This potential risk of endophthalmitis can be mitigated with appropriate fractionation methods. Treatment with bevacizumab is significantly less expensive than ranibizumab or Afliber cept, and recommending its use will result in greater access. If fractionated bevacizumab is used off-label, it should be ensured that: The administration is performed by trained ophthalmologists. If using commercially available formulations for intravenous administration, fractionation must be performed following the good drug fractionation practices recommended by ANMAT (National Administration of Drugs, Food and Medical Technology). Fractionation should be carried out in certified compounding centers or hospital pharmacies with laminar flow hoods. Consult the bevacizumab fractionation guide for intravitreal injection from the Spanish Society of Hospital Pharmacy. Coverage for intravitreal bevacizumab injection is recommended for: Patients over 18 years of age with wet or neovascular AMD (age-related macular degeneration) with the following characteristics: Evidence of recent disease progression (blood vessel growth evidenced by fluorescein angiography or recent changes in visual acuity); No permanent structural damage to the fovea centralis; and Corrected visual acuity between 6/12 and 6/96. Coverage for other therapeutic options with similar efficacy and safety is NOT recommended unless equivalent or lower prices are achieved compared to the lowest-priced therapeutic option. It is recommended that its inclusion with 100% coverage be facilitated for all health insurers of the most economical provision option. Age-related macular degeneration (AMD) is a multifactorial degenerative disease of the central portion of the retina (the macula) that primarily results in the loss of central vision.1 There are two forms of presentation: dry, which represents 90% of cases, and wet or exudative, which represents the remaining 10%. The wet form is characterized by the abnormal formation of new choroidal vessels (neovascularization), exudation, and retinal edema. It is estimated that 90% of cases of severe vision loss correspond to the wet form, and that 70% of eyes with signs of neovascularization will progress to severe vision loss within two years of diagnosis.2–4 Based on a 2014 systematic review, it was estimated that AMD affects 8.69% of the world population between 45 and 84 years of age (95% CI: 4.26 to 17.4). It was also estimated that there would be 1,133,813 cases of AMD in Argentina, of which 113,381 would correspond to wet AMD.3 AMD is a serious public health problem in adults that frequently progresses to a loss of visual acuity, and can cause blindness and a significant decrease in quality of life.1 This loss of visual acuity is irreversible given that there is fibrosis associated with macular inflammation, so it is essential to start treatment early to stop the progression in early stages. The loss of quality of life, measured in quality-adjusted life years (QALYs), due to age-related macular degeneration (AMD) is comparable to renal failure requiring dialysis in cases of moderate visual loss and comparable to the sequelae of a stroke in severe visual loss.5 Currently, the first-line treatment for wet AMD consists of three monoclonal antibodies: ranibizumab, aflibercept, and bevacizumab.4 Originally, bevacizumab was approved for the treatment of lung, colon, and kidney tumors; for ophthalmic use, it is fractionated. Fractionation for this use has generated controversy regarding the stability of the resulting solution and the risk of contamination and, consequently, endophthalmitis. The first reports occurred in the United States, where four separate outbreaks of streptococcal infectious endophthalmitis associated with bevacizumab injection were identified. In response to these case series, the U.S. Food and Drug Administration (FDA) issued a warning to healthcare professionals regarding the repackaging of sterile medications. One of these reports included 12 patients treated with fractionated bevacizumab in the United States, and another, more recent one, included 21 cases in Iran.6 This report aims to evaluate the safety, efficacy, and cost of bevacizumab for age-related macular degeneration (AMD) compared to available comparators, in order to determine its potential inclusion in the healthcare system with the intention of expanding access to the medication and reducing the costs of managing this disease without compromising efficacy and safety. AMD is caused by a series of alterations in the macula that can lead to decreased visual acuity and eventually progress to blindness. Early forms are characterized by the presence of geodes and areas of hyper- and/or hypopigmentation of the retinal pigment epithelium. These changes are benign, and their presence does not imply progression to more advanced stages.1 Among the more advanced forms of AMD, a dry or atrophic form and a wet or exudative form are described, representing approximately 90% and 10% of total cases, respectively. Despite this prevalence, 90% of cases of severe vision loss correspond to the wet form. The dry form progresses very slowly and is characterized by the presence of atrophic areas on the retina, while in the wet form, neovascularization is observed at the level of the choroid, producing exudates that lead to an increased risk of subretinal bleeding and subsequent scarring.1,4,7 Visual acuity loss due to AMD is irreversible because there is fibrosis associated with macular inflammation. It is estimated that 70% of eyes with signs of neovascularization will progress to severe vision loss within two years of diagnosis. It is important to note that both forms can coexist or progress from one form to the other in the same patient, with very different prognoses depending on the presentation.1 The loss of quality of life, measured in quality-adjusted life years (QALYs), due to AMD is comparable to renal failure requiring dialysis in cases of moderate vision loss and comparable to the sequelae of a stroke in severe vision loss. Therefore, it is essential to initiate treatment early to halt progression in its early stages.5 For most patients with the dry form, there is no effective treatment, and management usually focuses on slowing disease progression. In wet forms, treatments aim to destroy newly formed blood vessels.4,8–10 First-line treatment for the wet form consists of angiogenesis inhibitors: ranibizumab, aflibercept, bevacizumab, and pegaptanib; the latter is not available in Argentina. These compounds target the action of human vascular endothelial growth factor (VEGF), which is elevated in these lesions and is believed to stimulate the growth of new blood vessels. These treatments are administered via intravitreal injection and have the ability to bind to the VEGF, inhibiting its stimulatory action on neovascularization.4,8,9,11,12 Other treatments described for this form include laser photocoagulation, photodynamic therapy, and intravitreal injection of triamcinolone, but they are not considered first-line treatments and are only indicated when anti-angiogenic drugs cannot be used.4,8–11 The use of bevacizumab for wet AMD is postulated because it could have similar benefits to other angiogenesis inhibitors at a lower cost. EPIDEMIOLOGICAL INFORMATION A 2014 systematic review of 39 studies involving 129,664 individuals aged 30 to 97 years estimated the global prevalence of AMD in people aged 45 to 85 years to be 8.69% (95% CI: 4.26 to 17.40), with no significant differences between genders. The same review projected that the number of people with AMD worldwide would reach 196 million (95% CI: 140 to 261) by 2020, increasing to 288 million by 2040 (95% CI: 205 to 399). Among the different geographical areas, cases of early-onset macular degeneration at any age were more prevalent in Europe and North America.3 According to 2018 estimates by the National Institute of Statistics and Censuses of the Argentine Republic (INDEC), the country has 44,494,502 inhabitants, of whom 13,047,336 are between 45 and 84 years old. The distribution of this population by age range is shown below (Table 1).13
Notes
Title and abstract in Portuguese and English generated by artificial intelligence.